domingo, 18 de julio de 2010

El nuevo Código Civil de Cataluña y la custodia compartida


Las cosas están cambiando.   

El Parlamento de Cataluña aprobó el miércoles el proyecto de ley del Segundo Libro del Código Civil sobre la persona y la familia, que establece la custodia compartida de los hijos en caso de separación.

Como un signo prometedor de los tiempos, fue una mujer, la Consejal de Justicia Montserrat Tura, quien presentó el proyecto que, junto con los otros códigos aprobados por la presente legislatura, constituyen un cuerpo de derecho civil sin precedentes en Cataluña. Tura se mostró entusiasmado al poner de relieve que la ley se compromete a establecer la custodia compartida de los niños como la opción por defecto en caso de separación; sin embargo, en algunos casos, en el interés superior del niño, la custodia puede ser atribuido a uno de ellos.  "Hemos eliminado deliberadamente el término “visitas”, no queremos ganadores y perdedores, queremos que los niños sean atendidos por ambos padres", señaló.

Las cosas están cambiando, y cambiando para mejor.  Tal vez no a la velocidad que nos gustaría que cambiaran, pero sin duda están cambiando.  El Movimiento por los Derechos de los Padres está ganado importantes batallas en todo el mundo.  No podemos dejarnos desanimar por el hecho de que hay mucho por hacer.  Todos sabíamos que éste iba a ser un largo viaje.  El hecho verdaderamente importante es que estamos ganando terreno pulgada a pulgada, pie a pie.

Vamos a añadir a Cataluña a nuestra creciente lista de batallas ganadas.

domingo, 11 de julio de 2010

El rostro de la melancolía


Como ya todos saben, yo vivo en Montclair, Nueva Jersey, un pueblo que he adoptado y que me ha adoptado como mi segundo hogar, después de mi natal Guaynabo.  Montclair es algo así como un pequeño Manhattan, refinado, cosmopolita, socialmente progresista, racialmente diverso y tolerante, muy tolerante.

Cuando llega el verano, los que tenemos hijos nos esforzamos en encontrarles cosas divertidas que hacer mientras disfrutan de sus vacaciones de verano.  Ya que Montclair cuenta con tres piscinas públicas, hace dos semanas obtuve el pase de temporada para mi hija y para mí, y desde entonces, cada vez que podemos vamos a “Essex Pool”, una piscina pública que nos queda a sólo dos bloques de donde vivimos.

Contiguo a la piscina hay pequeño parque para niños, donde llevo a mi hija cuando se cansa de estar en la piscina.  Este viernes, mientras estábamos allí, contemplé una escena que me trajo tristísimos recuerdos.  Un hombre joven, quizás en sus medios treinta, jugaba con una bellísima niña no mayor de dos años de edad.  Ambos exhibían los rasgos que usualmente vinculamos con las razas eslavas, incluidos el pelo claro y los ojos de un azul clarísimo.  Mientras hablaba con una amiga mía que a la sazón estaba también allí, no pude dejar de notar que aunque el hombre no dejaba de sonreír mientras jugaba con su hija, detrás de su sonrisa había un evidente dejo de tristeza, de mal disfrazada melancolía.  Como no pude ver un anillo de matrimonio en su mano, deduje que este hombre era un padre divorciado, y me pregunté si lo que estaba viendo era sólo ese pequeño tiempo que las cortes de familia asignan a la mayoría de los padres divorciados para que estén con sus hijos.

No pude evitar sentirme triste yo también.  Este hombre en cuyo rostro se mezclaban la alegría de poder jugar con su bella hija y una tristeza penosamente escondida, me hizo recordar que hace un año atrás ese hombre era yo.  Hace un año, antes de que la corte me concediera un itinerario más justo para estar con mi hija, yo también sentía esa alegría amarga, ese post gusto triste al final de cada momento que de otro modo sería gozoso.

Digo que es una tragedia que haya tantos padres sufriendo ese infierno lento al cual las cortes de familia los someten al excluirlos de la vidas de sus hijos, y/o al someterlos a la condición de vasallos de sus ex esposas.  En la mayoría de los casos, los padres divorciados son reducidos a la humillante categoría de segundones de las madres, de padres de segundo orden.  La necesidad humana de sentirnos dignos y valorados impide que un padre en esta situación pueda disfrutar del breve tiempo que comparte con sus hijos.

Esta misma semana, hablando sobre los servicios sociales que las iglesias proveen a sus comunidades, yo decía que una de las tragedias de la condición humana era que el único dolor que podemos entender es el nuestro.  Ahora digo también que es una tragedia que sólo los padres que viven estos calvarios puedan entender el dolor punzante y continuo que se siente estar en esta situación.

A mí, que he tenido el dudoso privilegio de haber estado allí, esos rostros desolados de los padres me traen recuerdos, y me ponen triste.

domingo, 4 de julio de 2010

Apoyo en lugares inesperados: Gloria Steinem en The Colbert Report


Debo confesar que soy gran fanático de Comedy Central, el canal de cable dedicado exclusivamente a programas de comedia.  The Daily Show with Jon Stewart y The Colbert Report, con mi vecino de Montclair Stephen Colbert, son programas que nunca me pierdo.

El pasado 22 de junio, Stephen entrevistó a Gloria Steinem (25 de marzo de 1934), el icono del feminismo americano.  Steinem, periodista, activista social y político, fue líder y portavoz del Movimiento de Liberación de las Mujeres en los años 1960 y 1970, y sigue siendo todavía una figura prominente y un referente importante del movimiento.

Durante la breve pero interesante entrevista, Stephen le pidió hacer un comentario acerca de su declaración de que era injusto con las mujeres pedirles que tengan carreras profesionales y y que también críen a sus hijos.  En sus comentarios, y para mi grata sorpresa, Steinem argumentó a favor de que hombres y mujeres compartan las responsabilidades de la crianza, señaló como un avance social el hecho de que el movimiento a favor de los derechos de los hombres está luchando para que los hombres tienen un papel más activo en la crianza de los hijos, y se quejó de que las leyes de los EE.UU. dificulten a los hombres participar como padres con igual derechos que las mujeres.

He dicho anteriormente que en cuanto a las leyes de familia, algunas formas de feminismo no son verdadero feminismo, sino supremacismo femenino, una especie de “machismo invertido" en el cual las mujeres quieren tener sobre los hombres el mismo control que los hombres solían tener sobre ellas.  Estas falsas feministas quieren igualdad en todo, excepto en materia de familia, y cuando se divorcian, le quieren negar los hombres su derecho a ser padres de sus hijos.  Si estas así llamadas feministas lo fueran verdaderamente, habrían comprendido que poner sobre la mujer todas las responsabilidades de crianza de los hijos es sólo una forma de preservar la desigualdad de género, y estarían luchando por la igualdad de derechos de ambos géneros en las cortes de familia.  Si alguien te pregunta quién dijo esto, puedes responder:  Gloria Steinem lo dijo.

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